El corazón se me quiere salir a patadas,

El corazón se me quiere salir a patadas,

todas las noches algo le incomoda,

se retuerce de tan pequeño espacio.

Siento sus manos abriendo mi pecho

hasta que se cansa y se queda dormido.

 

Pienso que debería dejarlo pasear,

emborracharse,

dejarlo pelear con el hígado

y escupir al páncreas.

Pero cómo vivir en eterna guerra,

en entrañable querella

sin terminar aniquilado.

 

Sin embargo prefiero esa guerra,

que uno por uno vaya muriendo,

pero que me dejen dormir de noche.

¿Qué hacías tan solo…

¿Qué hacías tan solo…

tan tú,

con toda tu divinidad,

pero solo en una piedra

hablándole a la sangre?

 

Y la sangre permaneció muda,

el cáliz se llenó,

se desbordó de odio;

¿quién debe todo eso,

toda esa debilidad,

y puede seguir viviendo?

 

La cruel serpiente susurró,

volvió a cantarte como a Adán y Eva;

se desenrollaba de la cruz ausente de ti;

besaba tus manos,

el lugar donde lloraría tu costado.

¡Este era el momento oportuno!

El día en que volvería,

que traería la ponzoña de la cobardía,

la salida fácil,

ausencia temporal del dolor,

la cura a tu soledad.

 

Estabas tan solo;

era la noche tan tranquila,

luna llena sin sangrem

una oscuridad tan dolorosa

que no había perros

que le ladraran al silencio,

y yo me sigo preguntando:

¿Qué hacías tan solo?

Si no pudiéramos recordar,

Si no pudiéramos recordar,

¿seríamos los más felices?

¿Dejaríamos de llorar a media noche?

¿Apagaríamos la lámpara de la mesita nocturna?

¿Terminaríamos  de leer aquel libro

que se leía con el corazón?

¿Las cosas tendrían sentido?

¿Moriríamos con el recuerdo?

 

Ya no sé si duele más

abrir mi mente ante el recuerdo

o cerrarla para dejar de gritar

y que todo se pierda,

todo se vuelva nada,

y luego quiera que esa nada

vuelva a ser el canto de los años.

Detesto la palabra terapia,

porque es como un dios,

es omnisapiente, omnipotente,

omniaquí y omninada,

y siempre me dice que estoy enfermo

pero sólo da curas vanas. 

¿Te palpita el ojo?

Ve a terapia con un loco. 

¿Te tiembla el corazón?

Terapia de no sé qué. 

Pero para el silencio y soledad 

no hay nada que alivie un poco. 

Ninguna terapia sirve para dos

ni la misma palabra al menos para uno, 

no se completan,

se quedan en la caja de pastillas

para que caduquen 

y queden ahí muertas,

con todo y su terapia. 

Tengo unas palabras para ti…

Tengo unas palabras para ti…

esperaba algún momento,

un encuentro, un instante,

algo, lo que sea, 

pero las he dejado aquí dentro

para que me coman,

me deboren lentamente 

y este amor quede muerto. 

No es bueno llevar tantas palabras

si no se pueden lanzar al viento. 

Dan cáncer,

estriñen el alma,

coagulan el espíritu, 

por eso aquí en secreto,

aquí ante nadie digo:

te quiero.