Sal, amada mía,

vístete de suave neblina nocturna,

celoso estoy de que las llanuras besen

tus pies, y los montes deletreen tus muslos.

Tengo memorizado la luz de tu mirada inhóspita,

la que besa mi frente todas las noches,

enmudezco y amo,

sentado en el balcón esperando tu silencio

a la serenata de mi contemplación.

Suéltate del abrazo de la tierra,

mira mi espera sangrienta,

mis dedos rasgados en la espesura,

deseo de alcanzarte,

clamor de impotencia.

Tu sonrisa burlona ante mi amor correspondido,

sólo unas horas y sueltas mi mano,

me besas en la noche, te duermes en mi calor;

a la mañana te vas

y soy nostalgia de tus manos;

sólo unas horas, te vuelves a asomar

por la ventana.

27.03.13/Nayarit 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s