Muerte,

¿Alguien que pueda evitar 

el baile de la finitud

y el mirarte a los ojos

para que los cierres con el beso de la quietud?


Las hojas son arrastradas 

y ya va la ceniza volando. 

Se desgrana el rosario,

el viento cobija el llanto,

la súplica y la incomprensión,

¿Cuál?

El que se fue aquí,

con todo, el cúmulo de existencia

a la espalda, 

y unos gritan porque ya no queda nada,

ni canto de gorrión 

ni tumba con huesos 

para gritarle a la cara. 
¡Devuélvemelo tatita!

junto con los mangos de mayo

y sus chapetes de ciruela. 

Mira que aún me queda un canto. 

¡Dile que palpite otro rato!

Un ratitito,

tantito no más,

tan sólo voy por un canasto 

con tortillas caliente

para el último taco. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s