Se habla de la cosa poética,

el cimiento de todo,

de la memoria, el tiempo, la soledad.

Hasta las paredes tiene memoria,

sangran de noche para nutrirme,

se alimentan de mis sueños.

 

Y entre sangre y sangre vive la poesía,

entre este dolor de mi pecho

y el anhelo de los labios más dulces,

de los tuyos, sí, de los tuyos.

Ahí lloré, ahí morí;

también resucité.

 

Soy el canto del moribundo y del enamorado,

soy la voz del que venden periódicos,

el vómito pesimista,

la carne llagada,

vuelo del jilguero,

muerte anunciada,

silencio imperfecto.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s