Qué soy delante de ti,

inmensidad indecible.

Soy tan vago y tan vulgar,

tan efímero como la lluvia

y vacío de verdad.

 

Soy silencio,

silencio suspirado de tus labios,

la soledad del encuentro.

Una búsqueda implacable

arrastrada por el tiempo,

quebrara como barro tierno,

apenas audible

en el grito ahogado de mi pecho.

 

Y con todo esto,

con mi nada y mi vacío,

con la flecha rota de mis palabras,

camino y resuello por este extravío

¿de qué?

Del fuego del que salí

y que deseo en el pecho mío.

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