¿Cómo no seguir la vorágine,

 cómo no andar a  paso ligero
si parece que compro todo
en el mercado de los desprecios?
Llevo la canasta repleta de alaridos
y ofertas con cadenas.
Manzanas de espinas
que se atoran en el gañote,
esas no se pasan ni carraspeando.
Ahí se quedan en la sangre
y tengo miedo de que lleguen al corazón.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s